Fue encontrado junto a su madre y otro hermanito en muy malas condiciones. Era tan pequeño y tenía tanta hambre que no parecía saciarse nunca.

Su destino cambió cuando una maravillosa pareja quisieron que formara parte de sus vidas. Gracias a  Rubén y Aislin por haber adoptado a un perrito necesitado y no haber comprado un cachorro.  Gracias por haber venido a conocerlo tras un largo viaje. Gracias por darle todo lo cuidados, juegos y paseos que necesita. Sabemos que es un poco traste pero lo tratáis con tantísima paciencia y amor que nos emociona. Ya sois parte de la gran familia de Huellas Serranas.