Iria y Randy, tenán claro que querían adoptar… y se fijaron en Nilo. Sabían que se trataba de un perrito muy cariñoso y también nervioso y muy activo al que tendrían que dedicar tiempo y esfuerzo, pero no les importó y decidieron emprender viaje desde Galicia hasta aracena para recogerlo.

Ahora nuestro perrito gallego disfruta del calor de una familia, que lo quiere y trabaja día a día con él con paciencia y cariño, para obtener su mejor versión. Familia, mil gracias por adoptar a Nilo, seguro que vuestro esfuerzo se verá recompensado por el enorme cariño que recibireis de él.